Bueno, siento el retraso, es que tenía que hacer muchas cosas y solo podía encender y apagar el ordenador…
Bueno….Seguid comentando, como siempre!
Ah, este cap es más largo. ¿Conseguiréis leerlo entero?
Cap 4 : La llave de los sueños
Melissa se había escondido detrás de la zona más oscura del colegio. La campana había tocado ya hacía media hora , y Melissa aún seguía oculta.
Estaba muy asustada porque había conocido a un compañero pero bien loco y no quería relacionarse con ese tipo de personas.
Tenía que subir con cautela a recoger su mochila, pues llevaba allí
cosas que eran valiosas.
Se acercó a la basura. En su antiguo colegio había un rumor que decía: “Si al cubo de la basura te acercas,en un mal dia para tí, y echas una moneda,algo bueno puede ocurrir”.
Melissa se tapó con el chaquetón negro y se decidió a subir.
La escalera de emergencias era la idónea para subir sin ser vista, así que fue hacia la clase por allí.
Al llegar se paró delante de la puerta , y, bien escondida, la abrió.
-Sonia, ¿puedes cerrar la puerta?.
-Si, señorita…
La chica cerró, pero Melissa no estaba dispuesta a esperar a que terminasen las clases.
-¡¿Se puede saber donde se ha metido Melissa?! – oyó gritar a la profesora – Me estoy empezando a asustar.
Melissa frunció el ceño. Sabía que lo que estaba haciendo estaba fatal. Pero no podía resistirse a la tentación de ser libre, de poder ir sola, de no tener que soportar a los aburridos de los mayores.
Giró una vez más el pestillo de la puerta. La señorita, enfadada y preocupada por Melissa, salió a ver que pasaba.
Melissa se escabulló y entro en la clase.
Esquivando las preguntas que la abordaban, llegó a la mesa de la señorita y escribió en la pizarra: “No le digáis nada a la profesora de esto”.
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-Pero,¿que te ocurre? – le preguntó.
-Enferma-dijo Melissa imitando voz ronca
Cogió la mochila y se fue corriendo. Por si acaso le dejó una nota a su profesora diciéndole que estaba mala.
La señorita no estaba en los pasillos, había bajado a la planta de abajo.
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-¡Se lo aseguro, señor director! ¡La niña no esta ahí! Venga a ver, por favor.
Dicho y hecho, el director se levanto de su silla Hiper FLEX y se dirigió a la clase de la señorita Lara.
Los niños se quedaron en silencio al ver entrar al director, con su cara de hombre maduro y su-per-se-rio.
-¡¿Lo ve!? Ese es su pupitre, está vacío.¡Se lo dije!
-Yo también se lo dije, esa mujer esta chalada.- le dijo al oído la secretaria al director.
-¿Y eso estaba ahí?-dijo señalando enojado la notita de Melissa.
-Querida señorita,me siento muy mal y me voy. Disculpame.
Melissa. ¿Cómo?…
El director se enfadó y salió del aula.
La señorita temió por que la despidiesen, y, roja como un tomate cerro la puerta.
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Melissa se agachó y cogió del bolsillo de su maleta unas cuantas monedas.
No era ilusa, pero en aquel día necesitaba creer en la fantasía y despreocuparse de todo.
Se acercó una vez más a la papelera, y ahora le echo las monedas.
Juntó las manos y deseó con todas sus fuerzas que todo fuera un sueño. Una brisa la rozo y la tranquilizó. Abrió los ojos con una llamita de esperanza . Pero nada era distinto.
Melissa se resignó, se dió la vuelta y se dirigió hacia las escaleras. Todo había terminado, volvería a clase y confesaría la verdad, sus padres la castigarían y volvería a ser, de nuevo, la chica que una vez soñó con ser libre.
Cabizbaja, se dirigió hacia la entrada del edificio, pero un ruido la hizo detenerse. Se dio la vuelta y en su cara se vio una expresión de curiosidad.
Una llave. Eso era lo que había en el suelo. Melissa se agachó y la cogió. Escrutó la llave: Era muy bonita y tenia unos diamantes.
Pero la llave no estaba allí hacía unos segundos. Muy extraño…
Buscó en vano algún lugar en el que encajase , y así pasó el tiempo hasta las dos en punto.
Un gran revuelo de niños se formó a la hora de la salida del instituto .
Pero ese no era el caso de Jhon.
-Hola, Melissa.
-Ho-hola, ¿no vas con tu familia?
-No, no tengo madre y mi papaíto se lleva todo el día trabajando.
-Ah. ¡Mira lo que he encontrado! – Melissa se encontró mucho mejor hablando con alguien después de haber pasado tanto tiempo en el patio, aunque fuera con alguien medio loco.
-Una llave… Una cosa: no te asustes de mí. – Jhon se quitó las gafas de culo de vaso y su mechón falso y dejó ver su pelo rubio.
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Jhon se paró delante de la llave que Melissa sostenía fuertemente en la mano.
-Es muy bonita, ¿cómo la has encontrado?
-Cayo del cielo.
-Aaaaaaaaah.
-¿¡Me crees?!
Jhon asintió y se la quito poco a poco de sus manos.
Cogió a Melissa y la acompañó a su casa.
-¿Te la quedas tú? – le preguntó Melissa señalando la llave.
-Si, mañana intentaremos ver donde encaja.
-Genial – dijo Melissa poco animada – Hasta mañana.
Jhon se fue hacia el piso en el que vivía. Se preparó la cena (macarrones) y se acostó. Aquella noche se veía muy bonita con las estrellas.
-Espero que Melissa no se pierda este espectáculo.- dijo mientras se tapaba. Si, definitivamente tenía una buena amiga.
Mientras tanto , Melissa jugueteaba con Teddye, su osito de peluche,de color naranjita oscuro.
Se preguntaba donde encajaría la llave, y de donde había salido cuando la encontró.
Las estrellas alumbraban con mucha fuerza, y aquella noche quiso soñar… Soñar con los sueños, que desde muy lejos, en el fondo estrellado, la miraban y le deseaban la mejor noche de su vida. Aunque no lo fuese.
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opfelia
Abril 19th, 2010 el 10:32
Sigue asi, me encanta lo de la llave. Dónde encajará?.
smile
Abril 23rd, 2010 el 14:29
*-* sugooi!! en una nove genial ^^ ya me imagino la llave *o*